C21 BCN Alma Cautiva – Capítulo 29

Vuelve a cogerme de la mano entrelazando nuestros dedos, me lleva hacia una de las puertas laterales y entramos en una sala que está preparada como si fuera un teatro. A un lado hay unas gradas para sentarse donde algunas parejas sostienen una tarjeta rosa. Enfrente hay una cama, una chaise-longe, una silla, una cubitera y una máquina con varios cables colgando.

Nos sentamos al final de las gradas y Dennis me explica que la primera de las pruebas para clasificarse consiste en llevar a la mujer al orgasmo en menos de un minuto. En ese momento, vemos como una pareja se acerca a la cama, ella se desnuda, el técnico de la máquina le introduce un medidor en la vagina, le coloca unos sensores en la línea del bikini, le pasa un hielo por el clítoris y por la entrada de la vagina y espera a que el hombre le dé la señal para empezar a contar el tiempo. Dennis me indica que la concentración y la rapidez son importantes porque cada segundo antes del minuto suma doble en el cómputo total de la pareja. La pareja en cuestión acaba descalificada porque ha tardado más de un minuto en llegar al orgasmo y antes de que salgan de la sala, vemos que otra pareja empieza a prepararse para la prueba.

Una morenaza de ojos negros con una tarjeta rosa en la mano sube hasta donde estamos nosotros sentados y se planta frente a Dennis con cara de desesperación.

–          ¡Estoy jodida Dennis, pero bien jodida!

–          ¿Qué te pasa?

–          Tengo la regla y Raúl y yo no vamos a superar ni la primera prueba.

–          Joder Carmen, sabes la fecha hace más de seis meses. ¡Deberías haberla programado! ¡Ni que fueras nueva!

–          ¡Lo sé Dennis! ¡Joder! Ya lo sé pero se me fue la pinza.

–          ¡Inténtalo!

–          Imposible. Con la puta regla no me corro ni en una hora…me duele demasiado.

–          Pues pídele a Marina que te represente.

–          Está fuera de la ciudad.

–          ¡Joder! ¡Pues sí que estás jodida!

–          ¿No nos podríais representar vosotros en esta prueba? Cuando he visto que por primera vez asistías a la final y no venías solo… ¡es la providencia!

–          ¿Nosotros? –me suelta la pregunta a la cara, con sonrisa pícara  y una mirada de juega-conmigo-preciosa-diosa-del-sexo. –deja que lo hablemos y te digo algo –prosigue dejándome perpleja.

Cuando Carmen vuelve a bajar junto a su pareja y nos deja solos, Dennis se sienta detrás de mí, desplazándome un poco hacia delante, apoya sus manos en la seda de mi vestido y me susurra al oído:

–          Qué madurita-vacilona-mentirosa-compulsiva-dominante-perspicaz-maquinote-peligrosa ¿te ves capaz?

–          ¿Ahora? –pregunto confundida y muerta de vergüenza – ¿y tú?

–          ¿Contigo? ¡Por supuesto! Enseñaríamos a todos lo que es dejarse llevar –se interrumpe para besarme el cuello –Nos quedaríamos de pie, yo detrás de ti. Le diría al técnico que te metiese el medidor, te pusiera los sensores por debajo del vestido y te pasase el hielo por debajo de las braguitas sin quitarte nada. Yo deslizaría mis manos por tu escote, recorrería tu cintura y las llevaría hacia delante hasta pasarlas por dentro de tus bragas. Tú cerrarías los ojos y te concentrarías en sentir el calor de mi cuerpo, mis labios y mis manos sobre ti. Con la palma te daría calor mientras besaría tu cuello así –vuelve a interrumpirse para besarme desde el oído hasta el hombro y de vuelta –Con las puntas de mis dedos te rodearía el clítoris y la entrada de tu coño. Con una mano abrazaría y presionaría tu clítoris como sé que te gusta y con la otra doblaría mis dedos metiéndolos un poco más cada vez. Cuando notase tu clítoris hinchado, duro y crecido al máximo lo sacudiría de arriba abajo muy despacio. Notarías mi polla dura en tu espalda, te metería los dedos hasta el fondo siguiendo los movimientos que te marcaría mi pelvis desde atrás y te correrías cuando me oyeses pedirte -dámelo ahora, Zohe.

La descripción tan detallada de lo que me haría me ha puesto tan cachonda que casi tengo un “palabragasmo” y estoy más que tentada a decir que sí. ¡Poderosa anticipación! El recuerdo de cómo perdí el control y mi sexo explotando por todo mi cuerpo aquella primera noche en Luz de Gas sigue vivo en mí. Nadie mejor que Dennis para hacer de la masturbación un arte. Sintiendo como se me han acelerado el pulso y la respiración Dennis me invita a levantarme y me dice que me va a enseñar el resto de pruebas.

Salimos y nos metemos en la sala del otro lado del salón. Cuando entramos, la sala está preparada de la misma manera que la de la prueba para mujeres, con una grada donde parejas con tarjetas azules están sentadas observando la felación de otros, un técnico que sin máquina pero con un lector de tarjetas certifica el resultado de la prueba, una cubitera y enfrente tan solo una silla y un cojín enorme de terciopelo rojo. En la segunda prueba, a los hombres se les pide correrse antes de tres minutos y también cada segundo antes del tiempo máximo suma doble en el cómputo total de la pareja. Es excitante observar como una mujer está de rodillas en el cojín comiéndole la polla a su pareja que contrae sus glúteos y mueve sus manos rítmicamente sujetando el cabello de ella apunto del clímax. Supongo que el hielo lo usan para enfriar los testículos de los hombres y que todos empiecen desde el mismo nivel de calentura.

La tercera y última prueba clasificatoria se realiza en otro gran salón que hay tras la gran puerta al lado de la orquesta. El centro es una enorme tarima acolchada, repleta de cojines y condones rodeada por preciosos sillones de época donde sentarse para observar la orgía que tiene lugar en la tarima.

Cinco técnicos observan y supervisan a las cinco parejas que están follando. Es morboso y muy caliente ver y oír los gemidos de placer que se suceden pero que no culminan. Las parejas utilizan los gemidos para intentar sobre excitar a los contrincantes pero es un arma de doble filo. El reto es durar el máximo tiempo posible sin dejar de moverse hasta que llega el orgasmo y con él el final de la prueba.

La mano de Dennis, que no ha dejado de acariciar mi espalda, no hace más que aumentar mis ganas de tener un orgasmo.

–          Bueno, ¿qué me dices, preciosa? ¿Ayudamos a Carmen en la primera prueba? –pregunta juguetón con un vicio y un deseo en la mirada que con un poco de concentración por mi parte conseguiría un desahogo con un simple roce – ¿estás preparada?

–          Yo nací preparada jovencito ego-descontrolado-prepotente-controlador-clarividente-maquinote-desvirgado –contesto más vacilona imposible sintiendo que mi calentura es mayor que mi vergüenza.

Metidos en un diálogo de miradas candentes volvemos a la primera sala y hacemos de Carmen la mujer más feliz de la capa de la tierra.

Los preparativos iniciales del técnico lejos de enfriarme me dan un morbo tremendo y el roce del hielo por mi sexo es algo que, en su justa medida, siempre me ha calentado. Paso a paso, sin faltar ni una coma, todo pasa tal y como Dennis me lo susurró al oído con las únicas diferencias del tiempo, que ha resultado ser mucho más corto y rápido que describiéndolo, y del número de orgasmos que no ha sido uno sino dos. El muy cabrón me ha llevado a lo más alto en 21 segundos y no contento con eso, ha conseguido alargar mi orgasmo más de dos minutos porque ha continuado sin darme tregua hasta empalmar con otro. Por suerte, a efectos de la prueba cuenta cuando empieza el primer orgasmo y no cuando acaba o si hay más.

Abro los ojos, el público asistente se vuelca en aplausos y Dennis y yo sufrimos un sinfín de ataques de miradas envidiosas que nos atraviesan a modo flechas. La rojez de mis mejillas fruto de los orgasmos se confunde con la de la vergüenza que vuelvo a sentir. Con las manos de Dennis todavía por dentro del vestido apoyadas en mis caderas y sus labios repartiendo besos por mi espalda, una profunda voz con un marcado acento inglés nos sorprende:

–          ¡Quién fuera manos y labios!

–          ¡Hi bro![1] –exclama Dennis abandonando mi cuerpo y saludando, con una sonrisa que iluminaría el Palau Sant Jordi, al atractivo hombre dueño de esa voz.

El efusivo sándwich al que me someten Carmen y Raúl no impide que vea como Dennis y Nathanael se saludan al estilo masón tocándose a la vez el pie, el pecho, la rodilla y el beso cerca de la oreja que simbolizan la ayuda, el rezo por el hermano, el guardar secretos y el consejero o algo así. También me fijo en la mano que le toca la espalda como símbolo de apoyo, donde luce un bonito anillo con la famosa G de “gran arquitecto del universo” grabada en color plateado. A lo largo de mi carrera me he topado con importantes hombres de negocios algunos de los cuales pertenecen a una logia Barcelonesa y reconozco las señales.

–          ¡Zohe! ¡Te presento a mi hermano mayor Nathanael!

–          ¡Un placer conocerte! –le digo dándole dos besos y sintiendo un escalofrío por todo mi cuerpo cuando su mejor amigo me acaricia la espalda de modo lascivo y me da un pico marcando labios.

–          El placer va a ser todo mío, Zohe –me dice Nathanael poniéndose entre Dennis y yo apoyando su mano en mi rabadilla y llevándonos al salón principal.

Por lo visto, el mejor amigo de Dennis es tan o más directo que él y la seguridad y arrogancia que desprende también es notable. No solo se parecen en eso, los dos son igual de altos y delgados. No sé si debajo del traje chaqueta que luce Nathanael reinará la misma fibra y tonicidad que la que luce en el cuerpo de Dennis pero algo me dice que esta noche lo voy a averiguar aunque por muy apuesto e interesante que sea…no tiene ni los ojos, ni las pestañotas, ni la sonrisa, ni los hoyitos, ni la esencia, ni la presencia, ni el magnetismo de Dennis.

–          ¡Te esperaba hacia las diez! –le dice Dennis.

–          ¿Y qué hora te crees que es?

–          ¡Shit[2]! ¡Tienen que estar todos esperándonos arriba!

–          ¡Exacto bro! Y vengo hambriento –le responde mirándome a mí dejando claro que no solo tiene hambre de comida.

–          ¡Time flyes! –le dice Dennis que el tiempo le ha pasado volando.

–          She makes you lose control –le responde Nathanael diciéndole que yo le hago perder el control.

Subimos por las majestuosas escaleras de mármol al piso superior y me impresiona descubrir que toda la planta es un hotel con restaurante de lujo exclusivo para socios.

Lo primero que nos encontramos es una recepción que precede al largo pasillo flanqueado por bellas lámparas de pedestales con esculturas de cuerpos femeninos sujetando globos luminosos serigrafiados, que iluminan las puertas de las habitaciones, codificadas como la entrada principal del palacete y acaba en un hermoso restaurante con grandes ventanales y una terraza con solarium, chill out y piscina que en verano tiene que ser una delicia. Una mesa redonda para doce personas, con solo nuestros tres asientos vacíos, nos está esperando en un acogedor rincón junto a las ventanas. Nathanael me presenta a su esposa Jacqueline, quién luce una discreta barriguita de embarazada de cuatro meses y se sienta a su lado. Dennis la saluda encantador acariciándole la barriguita y dándole un pico abierto que no debería pero me molesta.

Acto seguido, se disculpa por nuestro retraso y hace una presentación general desde nuestros asientos, dejándome a mí entre él y Nathanael.

El idioma que se habla en la mesa es inglés porque todas las parejas vienen de fuera de España y es el que todas hablan.

¡Ya me está bien practicar para cuando vaya a Nueva York!

Dennis me explica que todos ellos son directores de C21’s que asisten a cada edición del Psicotrón y las parejas que han traído a la cena serán sus acompañantes.

Al principio de la cena, todos comentan el revuelo que se armó en la red con la primera aparición de Dennis, al que llaman “Yago”, incluso Nathanael cuando hay gente delante, y él aprovecha la ocasión para pedirme que le grabe en su móvil mi número de cuenta donde ingresarme el dinero recaudado. No ha querido decirme el importe y lo utiliza como incentivo para que le dé mis datos bancarios si quiero averiguarlo. Como el número de mi empresa me lo sé mejor que el mío personal es el que registro en su teléfono. Además, por poco que sea, me ayudará a soportar los gastos iniciales que tendré para la exposición en Nueva York.

Por las conversaciones que mantiene Dennis con los directores entiendo que él es quién escoge a todos los directores de todos los C21 en el mundo, es a él a quién le reportan toda la información y se desplaza siempre que le necesitan. Nathanael además de su mejor amigo es el director del C21 en Nueva York, Soufiane lo es de Casablanca, Adriano de Roma, Hans de Hamburgo y Philippe de París. Todas las parejas tienen encanto y atractivo suficiente para que no me importe estrenarme en una orgía con ellas. Soukaina la pareja de Soufiane es un bellezón africano y tiene unos ojazos que me recuerdan a los de Aixa. Philippe me recuerda a uno de mis polvos mágicos que también era francés, todo un bretón, y se llamaba Loïc. Hans tiene un aire a Klaus, el rubio con el que se enrolló Alex y con quien tenemos un trío pendiente. Pero el que se lleva la palma es el italiano Adriano, quién al igual que Alex, se parece al guapísimo actor Raoul Bova pero con ojos verdes y no deja de hacerme ojitos en toda la cena.

Me deja perpleja la profunda amistad entre Dennis y Nathanael que va más allá incluso que la mía con Alex. Nathan, quien solo a mí me permite llamarle así, es del tipo de hombre al que le gusta hablar y disfruta recordando momentos vividos con Dennis. A pesar de que se llevan casi cinco años, de pequeños estudiaban juntos en casa de Dennis recibiendo clases particulares y solo se presentaban a los exámenes para certificar oficialmente su nivel de estudios. Es increíble la cantidad de cosas que han vivido juntos y las “primeras veces” que han compartido a lo largo de sus vidas.

Dennis ha resultado ser un cerebrito superdotado con varias carreras universitarias, un montón de idiomas, incluido el chino, y un sinfín de anécdotas que contar que recorren todo el globo terráqueo.

El buen rollo que se respira en la mesa y el buen vino que los camareros no paran de rellenar en nuestras copas favorecen conversaciones cada vez más sexuales y que Dennis y Nathan acaben acariciando mi vestido por debajo de la mesa.

Al final de la cena todos bajan a sumarse a la orgía de las parejas españolas menos nosotros cuatro.

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[1] Hola hermano en Inglés

[2]Mierda en inglés

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