C21 BCN Alma Cautiva – Capítulo 28

En los laterales hay coches de lujo aparcados en batería bajo dos largos conjuntos de preciosas arcadas donde nosotros también dejamos el coche. Como todo un caballero, me abre la puerta, me ayuda a salir y con su mano izquierda apoyada en el final de mi escote, que le tiene magnetizado, me mantiene un paso por delante de él. Cuando me quiero poner a su altura para caminar a su lado hace fuerza para impedírmelo.

–          Déjeme disfrutar de la magnífica vista, mi lady.

–           No a costa de la mía, mi lord –le contesto alagada y cada vez más nerviosa a medida que nos acercamos a la puerta principal.

Subimos una pequeña escalinata, pasamos bajo un bonito porche de columnas clásicas con capiteles con motivos geométricos y paramos frente a la portada que da acceso al palacete. Tiene dos grandes portalones con dos picaportes de aro colgados de la nariz de dos dragones enroscados.

–          Pasas la tarjeta por aquí –pasa su tarjeta por la ranura de un lector de tarjetas inteligente con panel numérico empotrado en el borde de la puerta – los 4 últimos dígitos de tu DNI ¡“et voilà”! – se oye el sonido de apertura automática que ha separado lo suficiente los robustos portalones para acabarlos de abrir apoyando las manos – ¡ahora tú!

Repito el proceso utilizando mi tarjeta, entramos y dos hombres, que parecen mayordomos sacados de alguna serie televisiva inglesa del siglo pasado tipo “Downton Abbey”, nos dan la bienvenida y nos piden los abrigos. Miro alrededor e intento hacer un repaso del bonito recibidor antes de seguir la ancha alfombra rojo sangre que se extiende a nuestros pies hasta la siguiente puerta.

Cuando uno de los mayordomos la abre y veo el inmenso salón en el que entramos la anticipación de saber a quién vengo a conocer hace que tenga la adrenalina casi tan disparada como cuando Dennis me sorprendió con el vuelo en parapente. Los techos son altísimos, la sala es rectangular, las paredes y el suelo son de mármol, las grandes lámparas que lo iluminan son de lágrimas de cristal que encajan con la clásica y sofisticada decoración donde, por supuesto, predomina el rojo. El sonido de una orquesta, que está al fondo del salón junto a otra gran puerta, se propaga fino y armonioso entre las parejas que bailan en el centro del salón, convertido en una pista de baile. A ambos lados hay dos barras con camareros, otras dos puertas en cada lateral y nada más entrar a la derecha hay una ancha escalera circular que lleva a la planta superior y a la izquierda otra escalera más estrecha que debe llevar a un sótano.

El corazón me bombea salvaje empujando mi torrente sanguíneo como un súper tobogán acuático a toda velocidad y mi respiración se atropella. Dennis quita su mano de mi espalda, me coge de la mano, cruza sus dedos con los míos y me la aprieta con fuerza. ¡Es la primera vez que lo hace! –No empieces, Zohe. ¡Aquí no! Probablemente intenta calmarte –me dice mi yo protector.

En mis fantasías nunca me había proyectado nerviosa ante la idea de conocer a gente con quién poder vivir una posible orgía. Siempre era una diva del sexo que dominaba el entorno y se movía elegante, sensual y provocativa. En lugar de eso estoy hecha un manojo de nervios, me siento torpe y de todo menos sensual y mucho menos provocativa. Miro a Dennis y su segura, firme y a la vez tierna y divertida mirada alivia parte de mi ansiedad.

–          Como te separes de mi lado… ¡prepárate a morir! –le digo en un ejercicio de sinceridad sin precedentes.

Su risa llama la atención de algunas parejas que están hablando, se giran y nos observan con curiosidad. El único hombre del grupo que no tiene pareja se acerca a nosotros con una amplia sonrisa.

–          ¡Hombre Yago! El hombre del momento y ella debe ser… Samantha ¿verdad?

–          Sí, Samantha te presento a Voltio –me dice Dennis mientras Voltio me mira vicioso pero afortunadamente se limita a darme dos besos en la cara.

–          La liasteis bien gorda el martes por la noche. El Chat echaba humo cuando se cortó ¿qué pasó?

–          Hubo un problema técnico y perdimos la conexión –le contesta Dennis lanzándome una mirada que no interpreto.

No entiendo nada de lo que hablan, en teoría tuvimos que dar un espectáculo de primer nivel entre los numeritos erótico-musicales que montamos y la enllitada que seguro duró más de una hora.

–          No te sé decir si molestó más a las mujeres o a los hombres… ¿para cuando la continuación?

–          No lo sé…dependerá de Samantha –vuelve a mirarme con cara de estar disfrutando viéndome descolocada.

–          Habéis creado una gran expectación –dice haciendo un gesto con la mano a una mujer que sale por una de las puertas que distingo es un baño de señoras.

–          No lo dudaba –responde Dennis de un arrogante aplastante.

–          Hubo gente que pensó que lo teníais planeado. Amper ella es Samantha –le dice a la mujer señalándome.

–          Un placer Samantha –me da dos besos – ¡me encantó tu actuación!

–          Gracias Amper, me alegro de que te gustase –siento que empiezo a sentirme incómoda y las mejillas entran en calor.

–          Y el modelito igual que el que llevabas ya me lo he comprado… ¡me llegará a casa el lunes!

–          Era muy bonito y muy cómodo. Espero que lo disfrutéis –les digo mirando a ambos sin saber dónde meterme y deseando que se abra el suelo y poder enterrarme en él a lo “Ally Mcbeal” – ¡disculpadme! – finjo como si reconociese a una mujer que va hacia el baño y huyo hacia allá antes de ponerme roja como un tomate.

Entro en el baño, me meto en el primer aseo libre, cierro la puerta apoyándome en ella con la cabeza hacia arriba y cierro los ojos para tomarme un minuto a solas y superar la vergüenza que acabo de pasar. ¡He batido mi record! No he tardado ni dos minutos en tener que esconderme. Esta familiaridad así de sopetón y el hecho de saber que puede que todos los del local me vieran montando los numeritos Burlesque y luego en un momento que acabó siendo tan íntimo para mí con Dennis, no es algo que me esté resultando fácil de procesar. Está claro que no pensé lo que hacía y ahora toca asumirlo y pagar las consecuencias.

La puerta del baño se abre y entran tres mujeres que empiezan a cotillear.

–          ¡Esta vez el inaccesible Yago ha venido a ver la final!

–          Inaccesible para ti, Cleo. Esa tal Samantha lo tiene fácil.

–          ¡Ahora que le he visto casi desnudo tengo que conseguir como sea ir al Psicotrón, chicas! –dice la tal Cleo.

–          Eso te acercaría a él pero tampoco te asegura follártelo, ¿no es así, Selene?

–          ¡No! Diana tiene razón, Cleo. Ir al Psicotrón te asegura follar todo lo que quieras con casi todo aquel que desees menos con Yago.

–          Pero me lo puedo pedir como deseo ¿no? –pregunta Cleo

–          Nadie te impide que lo incluyas en tu lista de fantasías pero no está obligado a aceptarlo si él no quiere –contesta Selene – ¡eso sí! Si es un destino tropical, podrás verle tomando el sol desnudo y en acción si se suma a las orgías.

–          ¿Tú querías follártelo? –le vuelve a preguntar Cleo curiosa.

–          ¿Alguna socia no quiere? –le responde Selene.

–          ¿Y por qué no quiso contigo? –sigue indagando Cleo.

–          Porque Yago no quiere líos y tiene el don de saber hasta dónde llegarías con él con solo mirarte a los ojos –confiesa Selene –y yo llegaría al altar, al cielo o al infierno con él sin pestañear.

–          Pero eso de cortar la conexión cuando empezaba lo más interesante fue una monumental putada –dice Diana cortando la conversación que está adquiriendo un cariz demasiado íntimo para un cuarto de baño – ¡yo me dejo hasta el último euro por verle follar!

–          A mí me hizo desearle aún más –dice Selene en un suspiro.

–          Y a mí –dice Cloe saliendo del baño junto con las otras dos.

Me quedo en silencio y espero a que pase un minuto antes de salir del baño. No tengo ni idea de lo que es el Psicotrón pero lo que me ha quedado claro es que Dennis no me mintió cuando me dijo que era la primera vez que venía a este evento, ni la primera noche cuando me dijo que no iba cada día con una diferente, ni de camino a la cabaña cuando me dijo que era muy exigente, que jugar sí pero follar se folla con menos de los que imaginaba y que solía repetir. También explica, aunque sea en parte, porqué no quiso mirarme a los ojos la fatídica noche del viernes cuando se tapó los ojos con sus brazos.

Salgo del baño y veo a Dennis delante del mostrador de lo que me parece el punto de control de asistentes donde hay dos chicas delante de dos portátiles conectados en red y me dirijo hacia allí.

La mirada de las dos chicas fija en mí hace que Dennis se gire, me sonría divertido, les diga algo y venga a mí comiéndome con la mirada para llevarme hacia la barra cogidos de la mano con nuestros dedos entrelazados.

–          ¡Lo siento! Aún no estaba preparada para algo tan directo.

–          No vuelvas a huir de mí, mi lady. Si algo te molesta, hazme una señal y yo me encargo de todo –me dice meloso dándome uno de sus picos húmedos.

Cuando llegamos a la barra, Dennis pide nuestras bebidas y aprovecho la ocasión para que me explique de qué iba eso del problema técnico que hablaba con Vatio.

Al parecer Dennis decidió cortar la conexión cuando le dije que le quería aunque la grabación para tener nuestro vídeo continuó hasta el final. Me asegura que en cuanto tenga acabado el montaje de todas las cámaras lo veremos juntos. ¡Qué alivio! El peso que me acaba de quitar de encima es descomunal. La impresionante sonrisa que se dibuja en mi rostro no me deja pronunciar palabra, mi boca da paso a mis ojos que se encargan de dejarle claro lo importante que es para mí que ese momento sea solo nuestro y su mirada me responde que ya lo sabía.

–          ¡Hombre Yago! ¡Tú aquí y muy bien acompañado! –exclama un apuesto hombre rompiendo el mágico momento que estábamos teniendo.

–          Os presento a Samantha –les dice con una enorme sonrisa todavía en su cara. –Samantha, estos son Ulises y Penélope.

La tal Penélope, por cierto tan hermosa como la que describía Homero en “la odisea”, se queda mirando unos brevísimos segundos la mano que mantenemos Dennis y yo entrelazada mientras me da dos besos que van al aire y luego me hace un repaso completito de abajo arriba. Ha intentado disimular su sorpresa al ver que Dennis no solo viene acompañado sino que además no me coge por la parte baja de la espalda o por la muñeca, como hacen la mayoría de las parejas con sus respectivas acompañantes. No sé si eso es importante o no en este entorno pero está claro que por lo menos en Dennis no es habitual.

 –          No podías haber escogido mejor momento para hacer acto de presencia. Este año vas a batir el récord de participación –dice Penélope después de darle dos besos a Dennis.

–          Sí, quería verlo con Samantha antes de cenar con la organización. Esto está a rebosar pero el premio lo vale, ¿no crees? –le pregunta a Ulises.

–          ¡Sí! ¿Irás con ella? –le contesta cuando acaba de darme un profundo y lago beso en la mano que tenía libre.

–          Sí.

–          Me muero de curiosidad y de ganas… ¡lo voy a disfrutar!

–          ¡Eso será si os clasificáis esta noche! Os deseo suerte –les dice cogiendo su bebida y tirando de mi mano.

Cojo mi copa, les deseo suerte y nos dirigimos al punto de control.

–          ¿Por qué se muere de curiosidad? –pregunto tirando de su mano para pararnos un momento en medio del salón.

–          Por saber qué tienes de especial para que te haya escogido y estemos aquí.

–          ¿Y qué tengo?

–          Además de lo obvio y un sexo increíble –dice comiéndome con los ojos – hay algo que todavía no sé ni yo.

–          ¿Y se puede saber a dónde me has traído? –pregunto entre picos.

–          A la final española del Psicotrón.

–          ¿Psicotrón? –pregunto recordando que es la misma palabra que han dicho las voces del baño.

–          Psicotrón es el sueño hecho realidad de cualquiera que disfrute del sexo sin limitaciones. Cada dos años organizo una semana en algún lugar del mundo donde todo lo que quieras está a tu alcance. El límite es tu imaginación y tus fantasías.

–          ¿Todo…todo?

–          ¡Todo…todo!

–          ¿Y puede ir cualquiera?

–          Cualquier pareja que forme parte del C21 mundial, se inscriba y se clasifique entre los 21 primeros puestos.

–          A ver, que yo me entere…me has traído como tu pareja, ¿a la final española del Psicotrón?

–          Sí.

–          ¿Y qué tengo que hacer para que nos clasifiquemos? –pregunto tensa.

–          Nada mi lady. Soy el organizador y no necesitamos clasificarnos –consigue decir antes de partirse de la risa –solo tienes que empezar a pensar en tu lista de deseos.

–          ¡Ahora entiendo tu obsesión con las listas y las notitas! –respondo contagiada por su risa y relajada de manera instantánea – Y ¿qué pasa si me pido a Alexander Skarsgard?

–          ¿Ska? ¿en serio? -me pregunta realmente sorprendido.

El hecho de llamarle con un diminutivo de su apellido y el tono que ha usado cuando lo ha dicho me hace pensar que le conoce o bien que otra mujer se lo ha pedido antes.

–          ¿Me lo concederías? –pregunto esperanzada.

–          Poniéndote yo como te pongo…no creía que Skarsgard fuera tu tipo y menos tu sueño erótico.

–          ¿En serio? –ahora soy yo la que le pregunto incrédula – Alexander Skarsgard es el sueño erótico de cualquier mujer al igual que Stephen Amell, Ian Somerhalder, Matt Boomer, Henry Cavill… ¿quieres que siga?

Su risa es imparable e impagable, se lo está pasando de miedo y todo a mi costa. Lo que más me sorprende es que no sé qué es lo que le da tanta risa. No estoy diciendo nada que no dijera cualquiera de mis amigas. Alex va a flipar en colores cuando se lo cuente y se va a morir de la envidia.

–          ¡Mírala! La que decía que conmigo hacía una excepción… ¡si todos son treintañeros, más jóvenes que tú!

–          ¿A sí? Pues no lo aparentan.

–          Tú no eres mala con las edades eres… ¡la peor! –continua sin poder parar de reír – Además de que alguno puede que no me lo ponga fácil para tener sexo con mujeres…ya veo que me vas a dar mucho trabajo –continua pasándose la copa por la frente –Necesitarás un pergamino y una aplicación de optimización del tiempo para disfrutar de tus amantes, realizar tus sueños, dormir, comer, asearte, sin contar con que quieras disfrutar del destino escogido en solo una semana –y sigue riéndose –¡vaya pareja me he ido a buscar que ni cuenta conmigo! –dice haciendo un puchero burlón.

–          ¿Y quién te ha dicho que no os quiero a todos a la vez en la misma habitación? –digo soltando la mano que nos une, agarrándole por el cuello y comiéndomelo con la mirada.

–          Eso ya me gusta más, mi lady sex.

Su boca se acerca lentamente a la mía y viciosa empieza a comerme los labios y a balancear mi cuerpo provocando que cierre los ojos y pierda el sentido del equilibrio. Con su mano libre en mi nuca sujetándome fuerte acercándome a su cuerpo y con la otra que sostiene su copa refrescando mi espalda, abre más sus labios y me invita a abrir los míos para dejar que posea mi boca con lujuria.

¡Vaya cambio de ritmo y de energía en 0,9 segundos! En mi cabeza estamos solos, abstraídos en nuestro beso. Me tiene ensimismada. Cuando abro los ojos observo que no solo me tiene tonta a mí, el resto de las féminas están babeando con la boca medio abierta y el resto de los machos también.

Todavía con el sentido de la orientación alterado, me aferro a la mano que Dennis me tiende y nos acercamos a la mesa de control donde las dos chicas continúan su trabajo en los portátiles.

Algunos socios se acercan, les dan sus tarjetas y ellas las pasan por unos lectores de banda magnéticas que tienen conectados antes de devolvérselas. Hay parejas que reciben sus tarjetas y siguen en el salón y hay otras que junto a la tarjeta reciben una cartulina azul, rosa o roja y se van por alguna de las puertas que rodean el salón.

–          ¿Cómo va todo chicas? –les pregunta Dennis cuando llegamos frente a ellas.

–          Muy bien, Yago, quedan menos de 20 para acabar y tener los resultados.

–          ¡Perfecto! Vamos muy bien de tiempo. ¡Buen trabajo!

–          ¿Me cuentas en qué consiste? ¡Estoy muerta de curiosidad! –pregunto sincera.

–          ¡Ven conmigo preciosa!

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