C21 BCN Alma Cautiva – Capítulo 8

Uniformada por Coronel Tapiocca, mis bambas Salomón, mi mochila con ropa de recambio, tres CDS, dos bocadillos, abridor y dos botellas de cerveza Judas para el camino, bajo puntual como un clavo al encuentro de Dennis. Salgo a la calle, su coche está delante y él me está esperando arrebatadoramente guapo y seductor, apoyado en la puerta del copiloto.

Si a su sola presencia, sus cejas, su pendiente y los tatuajes que sé que tiene, le sumamos un look militar que le hace parecer más malote, un anillo negro y plateado y una camiseta de cuello de pico que deja ver el hueco bajo la nuez entre los huesos de la clavícula, conseguimos la fórmula perfecta para el primer calentón de la jornada. ¡Por dios! ¡Y solo son las 6 de la mañana!

–          Buenos días – le digo embelesada, lanzándome a sus labios.

El beso que nos damos también es demasiado caliente para un viernes por la mañana, acabándome de levantar. Sigo sin entender qué me pasa con este hombre. Aunque en esto, está claro que no juego sola. Dennis me tiene prisionera entre sus brazos, presionando mi cuerpo contra el suyo y haciendo estragos desde mi garganta hasta las entrañas.

–          Muy buenos días, mi lady.

–          Dennis – me paro un momento para recuperarme del ligero mareo que siento al separar nuestras bocas y para meterle el dedo en el irresistible hueco clavicular – de repente no estoy segura de si me quiero subir al coche o, antes que nada, quiero que subamos arriba un momento, mi lord!

–          ¡Lo sé, créeme! – hace un mutis como considerándolo seriamente – puede que tengamos que cubrir alguna urgencia por el camino – me contesta abriéndome la puerta del copiloto con mirada lasciva – pero el tiempo apremia, preciosa.

La mirada que compartimos, mientras rodea el coche y abre su puerta, está cargada de deseo y a juzgar por su intensidad, los dos estamos al mismo nivel. Hemos tenido sexo diario los últimos tres días y me parece que le tengo más ganas incluso que el primero.

–          ¡No sé qué puede ser tan urgente que no permita un ligero retraso! – le digo algo furiosa y mintiéndome a mí misma porque sé que no sería para nada un retraso ligero.

–          ¿Has traído lo que te pedí? – me pregunta, cambiando de tema, mientras me abrocha el cinturón de seguridad.

–          Te lo advierto, no te me acerques o te arrastro hasta mi cama – le digo oliéndole como una bestia en celo respondiendo a sus feromonas y empujándole hacia su asiento para alejarlo de mí – Sí, lo he traído – saco el CD número dos de la mochila – pero quiero empezar escuchando tu “route 69” para dónde sea que me lleves.

Aprieta un botón del frontal del salpicadero, se abre un porta CDS y coloca el mío al lado de uno suyo color verde.

–          Tú, como siempre, adelantándote ¿no? – me dice con voz seductora y mostrándome una nueva mirada de “no sé qué parte de déjame hacer a mí no entiendes” – ¿Siempre has sido así? ¿tú has marcado el ritmo?

–          Sí, casi siempre – le digo orgullosa – Desde el primer momento, soy yo quién busca, escoge, consigue, guía y acaba.

–          Y ¿cómo llevas que esta vez no sea así?

–          ¿Quién dice que no es así?

–          Yo.

–          Pues yo no creo que hayas sido tú. En Sancho de Ávila, te busqué y te escogí.

–          ¡Para nada, preciosa! En Sancho de Ávila me viste porque YO te busqué y te escogí. En Luz de gas, YO te conseguí y desde entonces, soy YO el que te guía – haciendo especial énfasis en los YO.

–          ¡Vaya! ¡Qué temprano esta vez! Buenos días y bienvenido jovencito  ego-descontrolado-prepotente-controlador”.

También sigo sin acostumbrarme a la facilidad que tiene para calentarme y enfurecerme en cuestión de segundos. Es una sensación agotadora, dura, dolorosa y molesta, pero me encanta y me tiene totalmente enganchada.

Acciona un botón del volante y suena “Let’s stay together” de Al Green.

–          ¡Qué fuerte me parece! ¿Has puesto la mía?

–          No.

–          Pues, esta canción también está en mi “route 69” – me pregunto si coincidiremos en más cosas que en lo que parece ser una adicción al sexo y en nuestra obsesión por el control.

–          Entonces seguro que me gustará la tuya. ¿Has traído las que ya tenías o las has preparado para hoy? – me deja atónita por ser él el primero en preguntarlo.

–          Las he preparado. ¿Y tú?

–          Yo también. ¿Qué me dirán de ti?

–          No lo sé. ¡Tú me lo dirás!

Probablemente por la necesidad de sentirme única y diferente, de los cientos de rollos que debe de haber tenido antes, me alegro a más no poder de que haya preparado una selección específica para nosotros. Por el mismo motivo, me alegro de haberla hecho yo para él. Bueno, más que para él, la he hecho para mí. El CD que le he dado, en realidad, no es el Route 69 que sigue en mi mochila, pero escuchando su selección, he acertado dándole mi segunda opción. La mayoría de las canciones de su CD no las conozco pero, tanto esas como las que sí me suenan, me gustan y amenizan el viaje.

Hemos salido de Barcelona y vamos en dirección Lleida.

–          ¿Me vas a decir a dónde me llevas?

–          Vamos a una montaña del Pallars.

–          ¿Me llevas a Llavorsí[1]?

–          No, pero no está muy lejos de allí. ¿Qué te parece la música?

–          Me gusta. Tiene más variedad de estilos musicales que la mía pero tenemos gustos afines.

–          ¿Y qué te dice de mí?

–          Que te gusta un poco de todo, que te adaptas perfectamente a las circunstancias, que controlas la situación y no profundizas porque no quieres exponerte demasiado.

–          ¡Guau! ¿Todo eso?

–          Está claro que todas te gustan y van perfectamente con el momento, pero también que ninguna de las que hemos escuchado hasta ahora es de las que te remuevan algo por dentro. ¿Has incluido alguna de esas? ¿Alguna de las que hemos escuchado te emociona?

–          ¿Tú también lees el pensamiento?

–          No.

–          ¡Joder! Pues eres muy perspicaz.

–          Sí, perspicaz, intuitiva y sensible.

–          Felicidades madurita vacilona-mentirosa-compulsiva-dominante-perspicaz me has pillado.

–          Pero el hecho de que te ocultes, me dice más de ti que si te muestras.

–          No estoy de acuerdo, preciosa.  Veamos lo que has querido compartir tú conmigo.

Al contrario que Dennis, mi CD número dos es una selección de “temazos” de los grandes del panorama musical que son la banda sonora de momentos importantes a lo largo de mi vida y algunos de mis favoritos del momento. No hay ninguno que no signifique algo para mí o me emocione. Con el paso de los años, algunos han ido cobrando diferentes matices pero, en esencia, todos me han ayudado a ser quién soy y como soy. Sé que me estoy exponiendo quizás demasiado pero, en este momento, me da lo mismo. Todos me los sé de memoria y en algunos como “Show must go on” de Queen, o “Everything’s gonna be alright” de Sweetbox, me es imposible no cerrar los ojos, subir el volumen y cantarlos aunque sea sin emitir ningún sonido. En otros me es imposible no cantarlos en voz alta. Mi cuerpo vibra y se estremece con cada nota de cada uno de los temas. Estoy como en trance, siento que mi energía se expande y ocupa todo el interior del coche hasta que la voz de Dennis hace que mente y cuerpo vuelvan a conectar.

–          ¿Con cuántos has follado?

–          ¡Pero qué bruto eres! ¿Tú crees que a una “lady” se le puede preguntar eso, de esa manera?

–          Tienes razón madurita vacilona-mentirosa-compulsiva-dominante-perspicaz. ¡Esto no te lo puedo preguntar así!

En una abrir y cerrar de ojos, toca unos mandos del salpicadero que bajan el respaldo de nuestros asientos hasta dejarlos planos como dos camas de 90cm y se coloca entre mis piernas encima de mí.

–          ¿Estás loco? ¡Nos vamos a matar!

–          Ya te avisé de que no me importaría morir follando contigo. Pero tranquila Zohe! Vamos por autopista y este coche tiene sistema de navegación inteligente. ¿A cuántos te has tirado? – me vuelve a preguntar rozando su bragueta contra la mía.

–          ¿Te das cuenta de que es una pregunta de adolescente?

–          ¿Mas de 10?

–          ¿Bromeas? – me deja pasmada que empiece con tan pocos – ya te dije que no soy ninguna jovencita virgen, pero seguro que me he follado a menos de las que te has tirado tú.

–          ¿Mas de 20?

–          Sí. ¿Y tú? – puestos a ser infantiles me sumo al chiqui park.

–          ¿Más de 25?

–          Sí – y solo ha subido 5, si sigue así vamos a estar un rato jugando a las adivinanzas – ¿Y tú?

–          ¿Más de 50? – ¡menudo salto! Su tono de voz refleja lo que me parece una mezcla de sorpresa, de incredulidad y puede que ¿inseguridad?

–          Pocos más. Pero con ninguno he tenido ni la mitad de la química que tengo contigo. – le confieso algo sorprendida porque no sé de dónde han salido esas palabras tan sinceras.

–          ¿Esa química que hace que desee follarte donde sea, cuando sea y como sea?

–          Sí – el roce de su bragueta me quema por dentro.

–          ¿Esa que me nubla la mente cuando te huelo? – su nariz quema mi cuello.

–          Sí – como no pare con los roces empezaré a desnudarle.

–          ¿Esa que me empalma con solo mirarte?

–          Sí – ya está bien, no aguanto más, empiezo a desabrochar nuestros pantalones.

–          ¿Esa que me quema en cada beso y cada vez que te toco? – su labios abrasan los míos y prenden nuestras lenguas.

–          Sí. – le contesto a su boca y empiezo a bajar mis pantalones.

–          ¿Esa que quiere follarte aquí y ahora?

–          Sí, esa. ¡Exactamente esa! ¡Joder!

Aunque yo soy de letras, está claro que lo nuestro es como mínimo física cuántica o química pura elevada a la infinitésima potencia.

Nuestros pantalones están bajados lo suficiente para fundirnos sin más preámbulos. Yo también lo quiero, no…le necesito dentro de mí aquí y ahora con urgencia y ansia. Es innegable que en el sexo estamos hechos el uno para el otro. Ahora, que me ha confesado lo que le pasa, sé que él siente lo mismo que yo y de la misma manera. Nuestros cuerpos están totalmente entregados y abandonados a esa necesidad que nos magnetiza y nos impulsa a fusionarnos en uno solo. La química de nuestros besos y abrazos, intensos e interminables va más allá de la pasión que he experimentado a lo largo de mi vida. Su polla encaja, cubre y sensibiliza todos y cada uno de los rincones de mi vagina. Su pubis roza mi clítoris que contrae mi interior llevándonos a un orgasmo intenso y sincero que compartimos sin reservas de manera inevitable. La voz de Alicia Keys cantando “No one” se adhiere al recuerdo de este preciso momento que perdurará para siempre en mi memoria.

–          Joooder! Es… ¡adictivo!

–          Sí, Dennis… y sobrecogedor.

–          No lo pienses, Zohe. Tan solo ¡disfrutémoslo!

Tiene razón, ¿por qué las mujeres siempre necesitamos entender y clasificar todo lo que nos pasa? Nos cuesta horrores hacer cosas o dejarnos llevar sin profundizar en ello. Algunas, hasta son capaces de remontarse al origen del hombre para poder hacer una extrapolación al momento presente que justifique las consecuencias del posible futuro que imaginan, en cuestión de segundos. De todos modos recuerdo que en el jacuzzi me dijo que su cumpleaños es el 21 de abril y eso significa que es ¡Tauro! El complementario astrológico de Escorpio… ¡locura sexual pura! Y eso lo explica todo.

–          ¡Tienes razón! Yo tengo hambre ¿y tú?

–          ¡Sí! Ahora paramos y comemos algo.

–          No hace falta, si quieres he traído provisiones.

–          ¡Punto para mi lady!

Además del sexo, otro de los grandes placeres de la vida es comer cuando se tiene hambre. Y el sexo, por lo menos a mí, me da mucha hambre. Los bocatas y las cervezas nos saben a manjar de los dioses.

–          Al final, no me has dicho a cuántas te has follado tú.

–          No muchas más que tú.

–          ¡Sí hombre! ¡Mientes!

–          No miento.

–          ¿Practicando sexo con tríos y seguro que también orgías? ¡No me lo trago!

–          Zohe, primero, yo soy muy selectivo y no cualquiera está a la altura de mi exigencia – la miradita que acompaña el comentario…no tiene precio – Segundo, ya vendrás a la próxima orgía y verás que puede que juegues con unos cuantos pero follar, follarás con menos de los que imaginas. Y tercero, los del mundillo nos conocemos y los que participan en nuestras convocatorias suelen repetir.

–          Y eres heterosexual o bisexual – era ahora o nunca, el momento se ha dado espontáneamente y soy de las que sabe aprovechar las oportunidades.

–          Soy heterosexual, pero siempre que haya mínimo una mujer de por medio, yo sea el dominante y mi culo siga siendo virgen…no me importa follármelo. ¿Eres de las que te pone ver a dos tíos?

–          Sí. ¡Y me pone mucho!

–          ¡Mira! ¡La que decía que no había experimentado voyerismo!

–          ¡Es verdad! Ahora me has pillado tú. Por cierto, ¿qué me tienes que decir de la música?

–          Me gustan todas.

–          Y ¿qué te dice de mí?

–          Que eres apasionada, que te entregas al momento, que saboreas la vida y que profundizas al máximo porque el hecho de exponerte no te hace perder control.

–          ¡Guau! ¿Todo eso? – le imito hasta en el tono que él ha utilizado antes.

–          Yo también soy muy perspicaz.

–          ¡Felicidades jovencito ego-descontrolado-prepotente-controlador!

–          ¿Y perspicaz?

–          ¡Felicidades jovencito ego-descontrolado-prepotente-controlador-clarividente!

–          Jajaja ¡me gusta! Es más acertado…ha sonado como a una futura predicción.

El resto del trayecto decido relajarme, cerrar los ojos, embriagarme del aroma condensado en el coche, fruto del primer orgasmo del día, y disfrutar de la música envuelta en una inmensa sensación de vicio y perversión. ¡Yo participando en una orgía! Otra de mis fantasías sexuales de la mano del tremendo espécimen que está a mi izquierda, conduciendo. Una vez estuve a punto de participar en una, que organizaba un conocido, pero cuando faltaban menos de 6 días, varias mujeres declinaron la invitación y se acabó anulando por falta de féminas para tanto hombre.



[1] municipio del Pallars Sobirà en Lleida famoso por deportes de aventura.

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