Archivos mensuales: diciembre 2015

C21 BCN Nigromante – Capítulo 15

Un padre es un tesoro,

un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.

Benjamin Franklin.

Menos mal que tengo el bendito hábito de poner una alarma en la agenda de mi móvil para que me avise media hora antes de todos los compromisos y reuniones programadas, porque cuando éste suena y leo en la pantalla que hoy tengo la primera clase con Nacho en mi gimnasio me doy cuenta de que, de no ser así, se me hubiese olvidado totalmente. Continue reading

C21 BCN Nigromante – Capítulo 14

Al igual que ayer, llego a casa a una hora más temprana de la prevista pero esta vez cientos de veces más excitada. No puedo evitar pensar que si la vida me lo hubiera permitido, ahora estaría viviendo mi primera experiencia en una mazmorra con el hombre que más me pone del mundo. Abro la puerta sin preocuparme por el ruido ni por molestar a nadie y la fragancia de Dennis y de la de Alex siguen presentes en el piso. Continue reading

C21 BCN Nigromante – Capítulo 13

“En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación».

Octavio Paz

 ─Aquí te dejo el primer aperitivo, Dennis –alcanzo a escuchar a Gael, cuando Dennis abandona mis labios, devolviéndome a este mundo.

─¿Algún cambio de última hora que deba saber? –le pregunta Dennis con la voz grave que tanto me pone.

─ Albert ha conseguido todo lo que le pediste.

─¡Perfecto! –exclama haciendo ruido en la mesa como si recolocara cosas y sirviera copas.

─Mucha suerte, Zohe –me desea Gael con lo que interpreto es un cierto tono desafiante.

─Gracias Gael, aunque no la necesito –respondo segura a su reto. Continue reading

C21 BCN Nigromante – Capítulo 12

El camino al restaurante es breve pero intenso. Sentirle entre mis piernas, que se ciernen a él como a un imán candente, hace que recuerde las ganas que tengo de tenerle precisamente así, pero desnudo y empujando, y el frío desaparece. Mis brazos rodeándole por la cintura y mis manos hundidas en sus ingles me adhieren a él como si yo fuese un apéndice. Las caricias en las piernas por encima del abrigo, que aprovecha para prodigarme en cada semáforo, mantienen mi fuego encendido y mis manos me dicen que el suyo también. Tengo que enfriarme. Si quiero aprovechar el momento de la cena para saber todo lo que pueda de su hermano Yasha, necesito estar lúcida y no consumida por el deseo y la lujuria para no meterme en un lío y que luego no sepa cómo salir del atolladero. Continue reading